sábado, 25 de diciembre de 2010

"Dudas de alcoba"

LLego en cualquier caso
a sembrar la tierra,
su vientre era alado.

Tenia costillas, ordenador
fuego a puñados,
pasaba el tenedor
por sus labios.

Era mantequilla en sus manos
sin embargo
estaba prostituida su alma,
guardaba mentiras y miedo.

Se deslizaba entre la niñez
y los juguetes de peluche gastados,
jugaba a ser niño
entre muchos libros empolvados.

Era territorio libre sólo para quien amara
vedado para ninfas decaidas y viajantes,
sólo ellos conocen su galaxia,
pero respiraban raro,
como raro era su aire viciado.


NINA SALINAS (versos paridos en Madrid)