El llevaba prendido en sus ojos el color
de la tarde vacía,
su boca se movia,
pero sus ojos decian que la deseaba.
La deseaba e intentaba lamer sus pechos
con los ojos esos mismos ausentes de las
palabras.
Pensaba y se preguntaba, a que sabrían sus jugos?
o a que olería su piel?,
se preguntaba si podría navegar al tiempo,
que los llevaba por el deseo obscuro del rellano
inflamado de espera.
Ella sin esperar que cayera la noche,
sentía el frío de la tarde al terminar
el invierno,
mientras bullía su braga húmeda y palpitante
de pura envidia de la carne.
No habían ruidos, ni gentes ni autobuses
solo los pasos de cuatro pies humanos
animales y salados
desnudos y pálidos
que llevaban el apuro del encuentro
de cuerpos desnudos desatados.
Habían muchos dedos mas que los de siempre,
se había transformado en todo dedos
húmedos de orificios de bocas de clítoris
o de saliva exultante y difusa.
Por primera vez se amaban,
se prendían, se quemaban se encontraban
las células dispersas y fragantes
olian a ambos,
no podría distinguirse su rastro
tras la espesura, olian a animales condenados.
Pasaron las horas,
los orgasmos fluyeron uno tras otro
azules o rojos o naranjas,
solo ellos podian verlos,
entre versos aún no escritos en ninguna parte.
Desvestidos de mentiras, de engaños, de perfumes
o de algún maquillaje superfluo,
sólo el olor al jabón de caras lavadas,
de cicatrices de ella las del alma las de él.
Volverán a encontrarse entre pezones
exprimidos o pálidos pinceles de cuerda,
a nadie le importa eso,
sólo a ellos,
a intentar inventar de nuevo los sueños
mas calientes, los de ellos.
nina salinas
Lugar para derramar palabras tibias y suaves o violentas y coloridas, que describan lo que sentimos las mujeres en especial nuestro erotismo.
martes, 16 de marzo de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
Poema "Recorrido de invierno"
Me arrimo al calor de la taza
entre mis manos,
contiene un café barato , afuera nieva.
Llaman a la puerta,
es el sol
viene vestido de hombre
de manos y boca,
trae dientes blanquísimos.
Hoy no dejo de sonreir,
vienen resabios de miel
se sabrá si el día puede amanecer
de nuevo.
Afuera el viento frío
yo recorriendo con mis sentidos
tu piel,
viene como caballo desbocado
sin riendas,
el cuerpo tembloroso entre la espuma.
El agua caliente para otro café,
te has ido ya otra cosa,
olvidado como la taza
como la noche olvida la mañana.
M reprocho el vacío
la cojunción de elementos
y luego la dispersión.
Nina salinas.
entre mis manos,
contiene un café barato , afuera nieva.
Llaman a la puerta,
es el sol
viene vestido de hombre
de manos y boca,
trae dientes blanquísimos.
Hoy no dejo de sonreir,
vienen resabios de miel
se sabrá si el día puede amanecer
de nuevo.
Afuera el viento frío
yo recorriendo con mis sentidos
tu piel,
viene como caballo desbocado
sin riendas,
el cuerpo tembloroso entre la espuma.
El agua caliente para otro café,
te has ido ya otra cosa,
olvidado como la taza
como la noche olvida la mañana.
M reprocho el vacío
la cojunción de elementos
y luego la dispersión.
Nina salinas.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Poema:" Cunilingus"
Una rosa abierta, desgarrada
de pliegues rosaroja
esperando tu boca.
Tu experimentada boca
tu boca loca, de lengua loca.
Vuelvo a pedirlo, desde que
dejasteis temblando mi alma
herida de suspiros y vacíos.
Mis caderas suben y bajan
mi garaganta grita
se retuerce mi cuerpo.
Tus dedos aprietan la piel que nace
debajo,
mientras juegas al efecto negativo
con la lengua.
LLegas y te enfrentas sin pedir
permiso, mientras las manos
recorren la madera lustrosa
de hombre.
Cerrar los ojos convencida
que estas con tus alas desplegadas
ángel maldito, adictivo y entregado.
Cae la tarde, y tambien la espuma
sobre mi vientre
tus olas se han venido rabiosas
descaradas y violentas.
La tibieza de las células derramadas
por doquier sobre mi espalda
transformada en agua alimenticia,
No estás...
te has ido con la escarcha de la mañana
a mi me han brotado hijos en los pezones
recordando tu boca loquísima.
Nada impide que me apetezca
lo mismo mañana, hoy mismo
aunque no navegues mis aguas!
nina salinas
de pliegues rosaroja
esperando tu boca.
Tu experimentada boca
tu boca loca, de lengua loca.
Vuelvo a pedirlo, desde que
dejasteis temblando mi alma
herida de suspiros y vacíos.
Mis caderas suben y bajan
mi garaganta grita
se retuerce mi cuerpo.
Tus dedos aprietan la piel que nace
debajo,
mientras juegas al efecto negativo
con la lengua.
LLegas y te enfrentas sin pedir
permiso, mientras las manos
recorren la madera lustrosa
de hombre.
Cerrar los ojos convencida
que estas con tus alas desplegadas
ángel maldito, adictivo y entregado.
Cae la tarde, y tambien la espuma
sobre mi vientre
tus olas se han venido rabiosas
descaradas y violentas.
La tibieza de las células derramadas
por doquier sobre mi espalda
transformada en agua alimenticia,
No estás...
te has ido con la escarcha de la mañana
a mi me han brotado hijos en los pezones
recordando tu boca loquísima.
Nada impide que me apetezca
lo mismo mañana, hoy mismo
aunque no navegues mis aguas!
nina salinas
sábado, 23 de enero de 2010
CAPÍTULO IV de la Tesis doctoral " Las pioneras de la medicina en Gran Bretaña"
“We are dealing with an existential terror of women... men have deep rooted castration fears which are expressed as horror of the womb... These terrors form the substrata of a myth of feminine evil which in turn justified several centuries of gynocide...”
(Dworkin, Andrea. Cita tomada de Miles, Rosalind. The Women’s History of the World. Paladin Grafton Books. Londres, 1990).
Aclaremos en primer lugar el origen de la palabra ginecología. En 1630, el profesor de Medicina de la universidad de Rinteln (Alemania), Joannes Petrus Lotichius (1598-1669) publicó un tratado sobre la naturaleza de la mujer, bajo el título de Gynaicologia. Es interesante señalar que este autor negaba la doctrina de la inferioridad femenina, afirmando, por el contrario, que la mujer era físicamente perfecta. El término Gynaecologia, con la grafía adoptada posteriormente, apareció por vez primera como título de un tratado médico legal sobre la sexualidad femenina, publicado en 1730 por el doctor de Dresden, Martin Schurig, que incluía temas tales como la ninfomanía, la castidad, el coito pre-nupcial, la violación, el vaginismo, el lesbianismo, etc. Ambos aspectos, el discurso sobre la naturaleza de la mujer y el interés médico-legal sobre las funciones sexuales de la mujer, formarán parte importante del análisis de la feminidad que se desarrolla durante el siglo XIX y pretendemos analizar brevemente en este capítulo. No podemos separar la visión de la mujer ofrecida por los antropólogos, filósofos, biólogos, etc., de la ofrecida desde la ginecología, ambas se complementan y se desarrollan a partir de un sustrato ideológico común, pero esta última requiere un tratamiento más extenso.
Hemos visto cómo la mujer fue considerada durante siglos, siguiendo la visión de Aristóteles y Galeno heredada después por la tradición cristiana, como un hombre disminuido, y sus órganos sexuales como la versión invertida de los órganos masculinos. Hemos comentado asimismo cómo los descubrimientos de la anatomía fueron conduciendo durante los siglos XVII y XVIII a la construcción de la visión de hombre y mujer como sexos diferentes. La mujer quedó entonces definida en función de los órganos que la diferenciaba radicalmente, lo que queda patentemente reflejado en la frase de Van Helmont (1577-1644) «Propter solum uterum mulier est id quod est».
A mediados del siglo XIX, se establece la teoría ovular de la menstruación, que consideraba que ésta era provocada por la liberación del óvulo, coincidiendo, por tanto, con la fertilidad y el momento de mayor deseo sexual en la mujer. Esta teoría lleva a considerar los ovarios como el órgano fundamental de la sexualidad femenina, la sede de la diferencia esencial, hasta el extremo de que el médico francés Achille Chéreau (1817-1885) propuso cambiar la frase de Van Helmont por esta otra: “Propter solum ovarium mulier est id quod est”. Este desplazamiento del centro de la feminidad a los ovarios es fundamental para comprender la práctica de la ovariotomía, la castración femenina, de que hablaremos más adelante. «Woman was, by definition, disease or disorder, a deviation from the standard of health represented by the male». [1]
Según la medicina victoriana, la mujer es un ser definido y limitado por sus órganos y funciones sexuales y un ser enfermo o al borde de la enfermedad, tanto física como psíquica, siendo esta enfermedad provocada por las mismas funciones y aparato reproductor que la definen. «...woman’s physical and mental peculiarities derive from her reproductive function and that pathology defines the norm of the female body... [2]
De forma que podríamos decir que, según la medicina victoriana, la mujer es una enferma en virtud de su propia naturaleza, su propia razón de ser, que es la reproducción de la especie. Los trastornos y el malestar psicológico de las mujeres quedan explicados por su propia naturaleza y fisiología, sin cuestionar en ningún caso la forma de vida harto desequilibrante que se le impone.
“We are dealing with an existential terror of women... men have deep rooted castration fears which are expressed as horror of the womb... These terrors form the substrata of a myth of feminine evil which in turn justified several centuries of gynocide...”
(Dworkin, Andrea. Cita tomada de Miles, Rosalind. The Women’s History of the World. Paladin Grafton Books. Londres, 1990).
Aclaremos en primer lugar el origen de la palabra ginecología. En 1630, el profesor de Medicina de la universidad de Rinteln (Alemania), Joannes Petrus Lotichius (1598-1669) publicó un tratado sobre la naturaleza de la mujer, bajo el título de Gynaicologia. Es interesante señalar que este autor negaba la doctrina de la inferioridad femenina, afirmando, por el contrario, que la mujer era físicamente perfecta. El término Gynaecologia, con la grafía adoptada posteriormente, apareció por vez primera como título de un tratado médico legal sobre la sexualidad femenina, publicado en 1730 por el doctor de Dresden, Martin Schurig, que incluía temas tales como la ninfomanía, la castidad, el coito pre-nupcial, la violación, el vaginismo, el lesbianismo, etc. Ambos aspectos, el discurso sobre la naturaleza de la mujer y el interés médico-legal sobre las funciones sexuales de la mujer, formarán parte importante del análisis de la feminidad que se desarrolla durante el siglo XIX y pretendemos analizar brevemente en este capítulo. No podemos separar la visión de la mujer ofrecida por los antropólogos, filósofos, biólogos, etc., de la ofrecida desde la ginecología, ambas se complementan y se desarrollan a partir de un sustrato ideológico común, pero esta última requiere un tratamiento más extenso.
Hemos visto cómo la mujer fue considerada durante siglos, siguiendo la visión de Aristóteles y Galeno heredada después por la tradición cristiana, como un hombre disminuido, y sus órganos sexuales como la versión invertida de los órganos masculinos. Hemos comentado asimismo cómo los descubrimientos de la anatomía fueron conduciendo durante los siglos XVII y XVIII a la construcción de la visión de hombre y mujer como sexos diferentes. La mujer quedó entonces definida en función de los órganos que la diferenciaba radicalmente, lo que queda patentemente reflejado en la frase de Van Helmont (1577-1644) «Propter solum uterum mulier est id quod est».
A mediados del siglo XIX, se establece la teoría ovular de la menstruación, que consideraba que ésta era provocada por la liberación del óvulo, coincidiendo, por tanto, con la fertilidad y el momento de mayor deseo sexual en la mujer. Esta teoría lleva a considerar los ovarios como el órgano fundamental de la sexualidad femenina, la sede de la diferencia esencial, hasta el extremo de que el médico francés Achille Chéreau (1817-1885) propuso cambiar la frase de Van Helmont por esta otra: “Propter solum ovarium mulier est id quod est”. Este desplazamiento del centro de la feminidad a los ovarios es fundamental para comprender la práctica de la ovariotomía, la castración femenina, de que hablaremos más adelante. «Woman was, by definition, disease or disorder, a deviation from the standard of health represented by the male». [1]
Según la medicina victoriana, la mujer es un ser definido y limitado por sus órganos y funciones sexuales y un ser enfermo o al borde de la enfermedad, tanto física como psíquica, siendo esta enfermedad provocada por las mismas funciones y aparato reproductor que la definen. «...woman’s physical and mental peculiarities derive from her reproductive function and that pathology defines the norm of the female body... [2]
De forma que podríamos decir que, según la medicina victoriana, la mujer es una enferma en virtud de su propia naturaleza, su propia razón de ser, que es la reproducción de la especie. Los trastornos y el malestar psicológico de las mujeres quedan explicados por su propia naturaleza y fisiología, sin cuestionar en ningún caso la forma de vida harto desequilibrante que se le impone.
martes, 5 de enero de 2010
Poema "El dice"
El dice que la poesia de amor,
se ha vuelto comercial
y eso me ha dolido
dice tambien que no es de calidad
y eso me ha dolido
tambien que no es honesta
ha dolido.
Nada tiene ausencia de amor
todo los teclados,
todos los misterios de la luz
son de amor,
la mas grande cancion se escribio por amor
a la tierra, a la pareja, al sol, a la piel de la manzana.
¿Quien podria mover el mundo si este no lo hiciera?
el amor a mi cuerpo
a mi hermano rojo, azul, o verde.
el amor al estremecimiento de sus manos en las mias
a su boca infinita de mil sabores,
a las heridas que sangran y que voy curando apenas veo.
Como no podria amar sus grandes ojos de cielo?
recordar el rosa de su piel al agitar de las sabanas?
o quizas su aliento besando mi cuello?
Te dejo tranquilo poeta,pero no puedes llamarte,
como te llamas...sino cambias tu barco de rumbo.
nina salinas
se ha vuelto comercial
y eso me ha dolido
dice tambien que no es de calidad
y eso me ha dolido
tambien que no es honesta
ha dolido.
Nada tiene ausencia de amor
todo los teclados,
todos los misterios de la luz
son de amor,
la mas grande cancion se escribio por amor
a la tierra, a la pareja, al sol, a la piel de la manzana.
¿Quien podria mover el mundo si este no lo hiciera?
el amor a mi cuerpo
a mi hermano rojo, azul, o verde.
el amor al estremecimiento de sus manos en las mias
a su boca infinita de mil sabores,
a las heridas que sangran y que voy curando apenas veo.
Como no podria amar sus grandes ojos de cielo?
recordar el rosa de su piel al agitar de las sabanas?
o quizas su aliento besando mi cuello?
Te dejo tranquilo poeta,pero no puedes llamarte,
como te llamas...sino cambias tu barco de rumbo.
nina salinas
jueves, 5 de noviembre de 2009
Poema: "Roca de luz"
Roca de luz
de luz naranja,
o roja
con destellos azules o verdes.
Roca ubicada en el centro
de la galaxia de mi cama.
En oblicuas caricias
de la hondonada tardía
y gris.
Llena de telarañas espumosas,
abandonan la verdad de mis palabras,
para entrar en la sinrazón de la razón.
De nuevo viene el pájaro de fuego,
a decirme que está encendida mi sangre,
pues tus ojos me han descubierto y
desasosiego tu alma.
Mentiroso equilibrio inexistente,
de la razón razonable.
No tengas miedo todo es desequilibrio
de amor
porque el deseo es anterior al sentimiento,
porque el sentimiento es el deseo.
Nina salinas..
de luz naranja,
o roja
con destellos azules o verdes.
Roca ubicada en el centro
de la galaxia de mi cama.
En oblicuas caricias
de la hondonada tardía
y gris.
Llena de telarañas espumosas,
abandonan la verdad de mis palabras,
para entrar en la sinrazón de la razón.
De nuevo viene el pájaro de fuego,
a decirme que está encendida mi sangre,
pues tus ojos me han descubierto y
desasosiego tu alma.
Mentiroso equilibrio inexistente,
de la razón razonable.
No tengas miedo todo es desequilibrio
de amor
porque el deseo es anterior al sentimiento,
porque el sentimiento es el deseo.
Nina salinas..
domingo, 27 de septiembre de 2009
"Flujos"
Ya estaba húmedo allí
cuando metí la cabeza entre tus piernas
Pasé la lengua por donde señalaste
primero lentamente
luego con ritmo
hasta que te pusiste a gemir
como dijiste que sudedería
pensé que aquello estaba bien
lo repetimos
tú dijistes que me amabas
yo dije que el amor no era algo predecible
pero que me gustaba sentirte mojada
y hacerte reir.
Ernesto Pentón
madrid 23/09/09
cuando metí la cabeza entre tus piernas
Pasé la lengua por donde señalaste
primero lentamente
luego con ritmo
hasta que te pusiste a gemir
como dijiste que sudedería
pensé que aquello estaba bien
lo repetimos
tú dijistes que me amabas
yo dije que el amor no era algo predecible
pero que me gustaba sentirte mojada
y hacerte reir.
Ernesto Pentón
madrid 23/09/09
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