jueves, 14 de agosto de 2014

Grito de mujer (5)


Comí la manzana dulce,
esa que venia entre sus manos,
cargadas de belleza y deseo,
sin embargo acabó la fiesta muy temprano,
arrimada en los párpados de nadie,
sintiendo que lo hago mal y a destiempo,
solo quería su abrazo de porcelana, su piel amarga de araña,
y me dio a beber la voz, silenciosa de ninguna parte,
de vuelta, las hormigas, subidas a mi cama,
metidas en mi oído arañando,
cuanto falta para mas rato?
soportar que me digan como habrás sido de bella a los veinte años,
a mi no me sirve eso, hoy llevo estas caderas granate,
esta cintura apoyada en la espesura de mi hambre,
hoy mis pechos grandes y blandos,
hoy no puedo dejar que sigas con eso, te amo,
me amarra, me desconcierta,
por fin te has ido por el camino sin mañana,
asustando los pájaros,
yo sola, elegido como el color blanco,
como el aguacate, no quiero amarras de ninguna clase,
voy por ahí a llenarme de arena los zapatos,
a tender la alfombra a mi corazón liberado.

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